Altea

Relatos de una dama vampira. Vivencias de hoy y siempre (Leer desde el primer capitulo)

La transparencia de una silueta

La transparencia de una silueta

CAPITULO 13 "Cuanto placer"

Esta noche no me interesa quedarme con Aníbal, me motiva mas asistir al  festín que está preparando Solimán, once deliciosas victimas a nuestra disposición.

Llegué justo a tiempo, en la sala encuentro a Solimán sentado en una silla con las piernas cruzadas en medio de los invitados, los mira detenidamente con una sonrisa malvada, como si supiera el gozo que tendrá después de utilizarlos, en cambio estas pobres plagas, permanecen sentadas, calladas y con la mirada perdida, se encuentran en un trance, bajo la hipnosis de él, nadie pudo resistirlo, pues es bueno en esto, tan solo con una mirada, el escuchar su suave vos, y hasta el sentir sus roces, es suficiente hasta para dominar hasta la más grande de las bestias.

 

Cuando me fui habían once personas más los Lambert, pero en este momento tan solo hay ocho (cinco hombres y tres mujeres), falta la hija de los criados y dos damas más, que extraño, de todas formas que importa.

 

Me acerco a Solimán, sentándome detrás de él lo entrelazo con mis piernas, y con mis manos le acaricio el cuello y el rostro,  mientras le susurro al oído "Esta noche no solo beberé de estas plagas, ellos serán los esclavos de mis repetidos orgasmos". El me toma entre sus brazos, me sienta sobre sus piernas, frente a frente, y me dice "Por eso me encantas, por eso te busco y te espero, adelante, te doy el placer de darle rienda suelta a tus perversiones, todo esto es tuyo"

 

Nosotros éramos los únicos que recibíamos placer, las plagas nos satisfacían. Todos estábamos desnudos en el piso, yo mantenía mis ojos cerrados para no perderme ninguna sensación, me invadían de varias formas, el tener que sentir en mi cuerpo varias manos, senos, lenguas, labios, penes, vaginas, me hacia permanecer en constante excitación.

Me gustan los roces femeninos y masculinos sobre mí, mientras me penetran una y otra vez con varias partes de sus cuerpos, es un complemento que sin duda alguna  hace que explote una y mil veces, que llegue a mis múltiples orgasmos.

Más tarde, escucho como Solimán grita de placer, parece un animal, por lo que abro mis ojos y puedo ver como disfruta, el busca ser tocado cada vez con mas y mas energía, como me excita eso, mucho más al observar como un tipo le lame su miembro, lo introduce una y otra vez en su boca, no me aguante más, y tuve que ser la dueña de su orgasmo, así que me levante y empujando a todos de un solo golpe, me senté sobre su pelvis, introduje su miembro dentro de mí, y empecé a moverme con furia, mientras el apretaba mis senos y me tomaba del cabello, como gemíamos.

Al culminar nuestro orgasmo, en lo único en que pensábamos era en arrebatarles la vida a esos perros y beber de ellos, Soliman se levanta, y con tan solo mirarlos los hace alinear, y uno a uno empieza a desgarrarlos, a decapitarlos, tenerlos listos para mi, para que solo tenga que acercarme a beber de ellos.

 

Llenos de placer y sin hambre, regresamos a casa a descansar. Necesitaba sentirme abrazada y tener que abrazar, por lo que me acosté junto a él y descanse en su pecho.

 

El reloj con sus campanadas anunciaba las 4 am, escucho que golpean el féretro, lo abro rápidamente y veo como la sombra de un hombre corre hacia afuera de la casa, corro detrás de él y trato de alcanzarlo, pero no puedo, el me encara y busca que lo ataque, pero no puedo ni tocarlo. Dejo de correr, miro a mi derecha y lo veo a Moriel sentado sobre una gran piedra, y pidiéndome que me siente me muestra un libro, el cual empieza a leer, pero yo no logro escuchar ni leer nada, me explicaba tantas cosas pero no entendía, pero lo único que pude escuchar al final fue: "Cuídalo mucho a Aníbal, de ti depende todo lo que se vendrá, pero eso sí, no te encariñes con él, al final tendrás que matarlo", luego me desperté, todo fue un sueño.

 

Me levante desconcertada, y me doy cuenta que son las 8 pm del siguiente día, y le digo a Solimán:

 

>> Soné con Moriel Leblanc, me dijo tantas incoherencias.

> Que casualidad, estuvo aquí hace una hora, me conto lo bien que la paso anoche, pero me dio un recado para ti "Cuídalo mucho, de ti depende todo lo que se vendrá, pero eso sí, no te encariñes con él, al final tendrás que matarlo". A que se refiere?

>> No lo sé, y no me importa saberlo.

> El a veces descubre los propósitos de los demás, y si tienes alguno lo descubriremos. A quien debes cuidar o matar?

>> No lo sé, no me lo dijo. Acaso conoces a este hombre?

> Si, de mucho tiempo, tiene casi mi edad, es uno de los nuestros. El nos obsequio la noche de ayer, y tan solo se quedo con tres damas a su disposición.

>> Cuanto ocultas

> Te sorprendo, que  es distinto, adoro hacerlo.

CAPITULO 12 "Es un Jabali"

Anoche, cuando Solimán paseaba por las calles del pueblo donde vivimos (Derlén), conoció a Moriel Leblanc, un hombre muy espiritual, viajero y pintor, quien lo invito a la exposición de sus cuadros, nada más y nada menos que en Ziren, en la casa de la familia más importante del pueblo, los "Lambert"....Que irónico, nuevamente iría allá, pero es una buena oportunidad para saber que paso con Aníbal y a quien ataque.

 

Acudimos a la exposición pensando en que seriamos los primeros en llegar, pero fuimos los últimos, y en la entrada nos recibió el mismo Moriel.

 

> Encantadora visita, bienvenido Solimán.

>> No me lo podía perder, hablaste tanto de tus cuadros.

> Que bueno, pero dime, quien es la hermosa dama?

>> Es Altea, mi hermana

> Bella, mucho gusto, mi nombre es Moriel

>>> Encantada caballero.

> Por favor pasen adelante, siéntanse cómodos, en pocos minutos se mostraran los cuadros.

 

En aquella casa, a más de los dueños (Louise, Rouss y su único hijo Zoel), había once personas más, todas distinguidas y de diferentes lugares. El ambiente era muy agradable, sobretodo porque nos deleitaban con un concierto de piano de los que tanto disfruto, por parte de una joven talentosa, hija de los criados de la casa, pero muy querida por los Lambert.

 

Con el pasar del tiempo, la presentación se me hacia eterna, trataba de no conversar con nadie, tan solo quería que se diera lo más pronto posible, pues deseaba salir un par de horas y visitar a Aníbal, saber lo que había ocurrido anoche.

Poco mas tarde, Solimán se encontraba reunido con varias damas, les conversaba y les coqueteaba, no me necesitaba, así que decidí buscar a  Aníbal, me acerque a la puerta, pero me detuvo Moriel.

 

> No sé porque no puedo descifrar la esencia de su aura

>> Mi aura? A que se refiere

> Puedo ver muchas cosas, como el aura y los ángeles de cada persona.

>> Si no puede descifrar la esencia de mi aura, por lo menos dígame que ha pasado con mis ángeles.

> Lo que puedo decirle es que posee un aura muy fuerte, con mucha energía, que no permite verse, pero sus ángeles, no sé si alguna vez los tuvo, pero de haberlos tenido hoy están muertos, no están.

>> Ciertamente debe ser un iluminado, tiene toda la razón sobre lo que ha dicho, si los  tuve hace mucho que murieron.

> Como una bella dama no puede tenerlos, me intriga,  veo cosas en usted que en nadie he visto, permítame entrar en sus sueños, conectaré los míos a los suyos, descubriré los propósitos o los inconvenientes de su vida, déjeme ayudarla.

>> Ayudarme?, No conozco de inconvenientes, mi vida solo sabe de satisfacciones, pero si desea interrumpir mis sueños bien puede, ojala no se arrepienta. Ahora discúlpeme pero debo salir.

> Adelante Altea, mas tarde nos encontraremos en sus sueños.

 

Cuantas cosas me dijo Moriel, mi larga vida me ha permitido saber de esto, conocí muchas personas que podían hacer lo que él dijo, y mucho mas, pero a ninguno se le ocurrió tratar de conocer mas allá de la negra vibra que transmito, lo desconocido y malo les aterraba, pero este pobre hombre es el único que quiere invadir mis misterios, quien soy yo para reprimirlo, que se castigue él solo.

 

En un abrir y cerrar de ojos llegue al hogar de Aníbal, toque su puerta, el salió y me miro inquietado, y sin saludarme me tomo enérgicamente de la mano y me llevo rápidamente al interior de la casa.

 

> Altea, te acuerdas de todo lo que hicimos anoche?

>> No mucho, por eso he venido, busco aclarar mi memoria, sobre todo saber porque tengo mi cuerpo lastimado.

> Solo tu cuerpo?, Mira mi mano, pudo quedar destrozada. Desperté lastimado y con sangre en mi cuerpo y en mi boca.

>> Esta desgarrada tu palma, como si un animal te hubiera mordido. Pero dime, sabes que sucedió?

> No, tan solo recuerdo como si hubiéramos atacado un animal, y esta mañana mis vecinos encontraron cerca de aquí un jabalí muerto, le habían destrozado el vientre, y devorado un poco. Es ridículo pensar que fuimos nosotros, pero quizás este animal fue el que nos ataco, y alguien más lo mato por ayudarnos, no lo sé, creo que es mejor dejar nuestra curiosidad a un lado.

>> Como quieras.

 

Al fin entendí, en mi alucinación atacamos al jabalí y definitivamente fui yo quien lo mato, recuerdo muy bien como desgarrábamos su carne y bebíamos su sangre, es mejor no hablar más del asunto, no quiere que el recuerde mas, para que no descubra la mujer que soy.

CAPITULO 11 "Poder recordar"

Casi no llego a tiempo, ya casi amanece, entre rápidamente a mi hogar y sin ponerme ningún vestido, ni nada, me acosté en mi féretro a descansar, ya adentro, escuche a Solimán en el suyo, desde la otra habitación, decirme en voz alta:

 

> Buenos días Altea, te perdiste?

>> Descansa, ya hablaremos luego.

> Estuvo buena la noche?  Nos hubiéramos perdido los dos.

>> Necio!!! Has silencio, duerme.

> Interesante, cuantas evasivas, alguna mascota nueva debes tener por ahí.

 

No volví a responderle más, es preferible ocultar antes de mentir.

 

Por lo general, todos los días despierto a las 7 p.m., pero esta noche desperte antes, para evitar verlo y continuar con la conversación de esta mañana, si el supiera de la existencia de Aníbal, se tomaría el atrevimiento de matarlo, sin importarle en lo mas mínimo lo que piense, lo hará creyendo en que eliminara una debilidad mía, mas no entenderá que aquel hombre es tan solo un objeto de mi curiosidad, y que no descansare hasta saciarlo, después de eso, ni me importara en lo más mínimo lo que le pase.

 

Cuando me levante, y apenas abrí mi féretro, encontré a Solimán sentado en una silla frente a mí, con una gran sonrisa, pero en cuestión de segundos, su rostro cambio, me miraba asombrado.

 

> Altea, que hiciste anoche?

>> Salí a caminar.

> A caminar!! Pero mírate, estas desnuda, sucia, enlodada, con el cuerpo lastimado y la boca con rastros de sangre. Que has hecho? Lo único normal en ti, es tu boca con sangre.

 

Después de tan fuerte observación, me miro y caigo en cuenta de que era cierto, no me había dado cuenta, quizás cuando me levante después de mi aventura alucinógena, todavía estaba afectada, y más aun preocupada por regresar antes de que amanezca.

 

>> Lo sé... Ayer caminando por los alrededores consumí una buena cantidad de opio, luego me eleve en mis sueños, y cuando desperté, estaba tendida en la tierra con el amanecer por llegar.

> Estas loca!!! Aunque consumimos más que los mortales, jamás lo hemos hecho más de la cuenta, peor afuera, podríamos perdernos tanto y que el amanecer nos sorprenda. Quien fue tu victima?

>> No lo sé, no lo recuerdo.

> Si no fuera por la sangre en tu boca, pensaría que lo mataste con exceso de opio... Jajaja

 

Mientras tomaba un baño, me acordaba de la pregunta de Solimán, trato de acordarme pero no puedo, lo único que recuerdo es haber atacado a la alucinación de un venado, o también pude lastimar a Aníbal, quizás por eso cuando me iba lo vi tocándose la cabeza. Se la abre mordido? Se la abre o roto?, pero miro mi cuerpo, y me doy cuenta que debí atacar algún animal mas grande, por todas las lesiones que tengo.

 

Me visto, sigo tratando de recordar, seco mis cabellos, y repentinamente Solimán entra a mi habitación y me dice: Vístete pronto!!! Esta noche es de orquestas.

CAPITULO 10 "Como panteras"

Los aplausos de Aníbal se escucharon, el estaba sentado frente al piano observándome con admiración y deseo, seguramente por tener que mirar mi bella figura envolverse en tan hermosa melodía.

Regreso a vestirme... Parándome entre entre sus piernas me inclino a recoger mis prendas, y sin el más mínimo pudor me visto frente a él, mientras me dice:

 

> No te vayas, permíteme ofrecerte algo de beber?

>> Solo si es vino.

> Excelente, beberemos una copa.

>> Tan solo una?

> Las que gustes, y mientras comparto contigo, descifrare los misterios que ocultas.

>> Mis misterios? Que sean los nuestros.

 

Como deseábamos ver la noche, nos sentamos en el portal de su casa a beber el delicioso vino, mas tarde, entre conversaciones y copas, saco del bolsillo de su pantalón una pequeña bolsa roja, es opio, quien diría que en eso también coincidiríamos, y que le  gustara tanto como a mí.

Para ponernos mas cómodos el me invito a recostarnos en el jardín, consumiendo del vino y del opio continuamos conversando de nosotros, desde nuestra niñez, hasta nuestros actuales dias, trate de contarle lo que pude sin tener que compartir mi inmortalidad, y con el pasar de las horas los efectos de aquella droga y el trago afloraron.

 

Siento ganas correr, observo detenidamente desde mis manos hasta mis hombros, poseo garras y puedo darme cuenta que estoy cubierta de un pelaje negro... Parezco un felino, busco inmediatamente a Aníbal, pero me encuentro ante una pantera que salta sobre mí, roza su rostro y su cuerpo con el mío, me lame, me incita a buscarlo y a querer jugar con él.

 

>> Aníbal, eres tú?

> Si mi bella Altea, somos dos panteras, quiero correr, necesito hacerlo, por favor acompáñame y no te alejes de mí.

>> No te preocupes, no lo hare, yo te sigo.

 

Corrimos por el bosque como mucha energía, el camino que elegimos fue guiado por nuestros instintos, el cual percibía un extraño aroma, parecido al que emanan mis victimas antes de ser atacadas, definitivamente es el aroma del miedo.

Llegamos ante un riachuelo, en el había un pequeño venado que bebía de sus aguas, sin darme cuenta ya estaba sobre él, mordiéndolo en el cuello y desgarrándole el vientre, mientras que Aníbal lo muerde en el hocico y la nariz, lo asfixia.  

Al comerlo nos sentíamos excitados, nos quitábamos los trozos de carne, jugueteábamos uno encima del otro agresivamente mientras invadíamos con nuestros colmillos aquel cadáver, al beber de la sangre que emanaba de su cuerpo nuestras lenguas se juntaban, por lo que en momentos dejamos de comer, para poder entrelazarlas como en un beso.

Cuando quedamos satisfechos, observábamos el reflejo de nuestros rostros llenos de sangre en las aguas, nos miramos y entendimos que debemos continuar con nuestro viaje, así que volvimos a correr, lo hicimos por un camino oscuro, el cual en un momento dejó de ser tierra para volverse arena, hemos llegado a un mar, donde sin pensarlo nos sumergimos en sus olas, y al a salir de ellas nos dimos cuenta que volvimos a ser nosotros.

En estas aguas podemos nadar muy rápido, hasta sumergirnos sin tener que preocuparnos por respirar, salimos nuevamente a la superficie y con el agua a nivel de nuestros cuellos observábamos el firmamento, las estrellas se unían unas con otras formando una gran luna, que cada vez que al abrir y cerrar nuestros ojos se acercaba mas y mas, me producía miedo, como si fuese a quemarme, por lo que le pido a Aníbal que la aleje, pero él se ha ido, así que cierro mis ojos fuertemente y puedo despertar.

 

Despierto con hambre, me encuentro desnuda y acostada en el bosque, a mi lado está Aníbal, también desnudo, pero sentado cogiéndose la cabeza con si le pesara, dejo de mirarlo y  puedo ver que ya mismo amanece, así que  sin ninguna  explicación me levanto y me apresure hasta mi casa.

CAPITULO 9 “Un desnudo y una sonrisa”

Lo busque donde lo vi por primera vez, no lo he encontrado, así que me dirigí por otros lados, por otros caminos, pero debería hallarlo pronto, este pueblo es muy pequeño, como podría perderse.

Ya son las 23:30 pm, es hora de regresar a mi casa y alcanzar las últimas copas de vino, pero lo he encontrado, estaba sentado frente a la iglesia, se lo veía perdido, y sin esa expresión dolorosa que observe en su rostro la última vez, me siento a su lado y con leve voz le pregunto:

 

>> Tu dolor y desesperación donde se han ido?

> A ningún lado, permanecen dormidos, y algún día deberán salir.

>> La mayoría de las personas no saben dormirlos, ni mucho menos sacarlos. Como los has dormido tu?

> Engañándome, como los dolores son nuestros y nadie más los siente, me he vuelto un espectador de los míos, un crítico externo que le da fuerzas y aliento a un amigo ficticio para que se levante, aunque ese amigo sea yo... Pero dime, porque estas aquí?

>> Por curiosidad.

> Curiosidad de qué?

>> De querer saber más, de quien me intriga y desconozco... "Tu".

 

Lo que le dije fue como una directa cachetada al rostro, y de lo perdido que estaba se puso más atento, me confesó que también lo intrigaba por la misteriosa mujer que soy, por mis visitas repentinas, y sobre todo, por el querer saber que genera mi curiosidad, pero que quizás no llegue al descubrimiento de todo esto, pues no tenia cabeza para saciarlas.

 

>> Que falta de coraje y fortaleza salen de tu boca, si supieras que con tus palabras podrías hasta mover al mundo si lo deseas.

> Las palabras no importan, son efímeras.

>> Claro que importan, sobretodo como se digan, porque las palabras toman fuerza con la intensidad con las que se pronuncian, como cuando hacemos vibrar un instrumento, debemos hacerlo con tal energía,  que hasta puedan percibirnos.

> Buscas ser percibida?

>> Ni en lo más mínimo, si quieren percibirme será porque me busquen, y mas no por un cuerpo, sino por lo que soy.

> Que instrumento prefieres?

>> El piano, con el puedo elevarme a un plano más sublime en busca de la perfección.

> Impresionante, algo más en común entre nosotros a más de la curiosidad, la pasión por el piano.

>> Pues sí, es una pasión desmedida que nos lleva a la creación, y cuando lo prefieras, crearemos juntos, sacaremos las notas más armoniosas que se deban escuchar.

> Entonces hoy es el momento, la noche se presta para las maravillas jamás pensadas, y  en mi casa, hay un viejo piano que no se deja esperar.

 

Caminamos hasta su hogar, cuando ingresamos a ella, el se apresuro a mostrarme su más preciado tesoro "su piano", el cual lo heredo de su abuelo, me acerque para admirarlo, es hermoso y antiguo, y no pude evitar deslizar mis dedos por sus teclas, puedo sentir el paso de los años y de quienes lo han tocado.

Observo fijamente los ojos de Aníbal, tan solo con mi mirada lo invito a que me deleite con la mejor de sus melodías, el me ha entendido, que buena vibra tenemos, nos entendemos.

 

Lo que mis oídos escuchan es una melodía triste, dolorosa y tan vacía, y aunque el toca muy bien, le falta algo, quizás ese fuerza y ese sentimiento que te hacen estremecer, característico de este tipo de música.

El ha concluido, y en espera de algún aplauso me pide mis críticas, por lo que sin remedio le dije lo que pensaba, acotándole que debería ser más libre, y lo que recibí fue un poco de enojo, y el que me dijera que de todas formas es su culpa, porque quien era yo, como para pedirme una opinión.

 

Me despojo de mis vestimentas, camino desnuda, y frente a él realizo el más leve de los giros, para que me pueda ver totalmente,  y le digo:

 

>> Yo soy Altea, una dama hermosa, segura, pragmática y sin inhibiciones, que desconoce las preocupaciones, que obtiene lo que desea y que de alguna manera satisface su necesidad de buscar lo inesperado... "Esta soy yo".

 

Luego, así desnuda me senté frente al piano, lo hice vibrar con tal fuerza y emoción que me desbordaba y me estremecía, y todo esto mientras él me sonreía. De alguna extraña forma, esta escena se repite una y otra vez en mi mente, sin querer abandonarla, "su sonrisa, mi desnudes".

 

También he recordado mi sueño mientras tocaba, a lo mejor se dio para que hoy estuviera en este lugar, guiada por mi curiosidad de saber lo que pasaba, o también puede ser un reflejo de mi sabio subconsciente que me dice lo perdido que se encuentra Aníbal, no lo sé. Pero en definitivas, fue una noche artistica, donde mi desnudes no buscaba sexo, más que la transparencia de mi ser.

 

CAPITULO 8 "Impredecible pesadilla"

Al caminar por el bosque mi ira se transformo en enojo, de todas formas las cosas no siempre nos han de salir a la perfección, además se trata de Solimán, mi amigo y compañero a quien podía perdonarle todo, o por lo menos casi todo.

Entre tanto caminar y pensar lo he encontrado, está parado junto a las orillas de una laguna con la mirada perdida, quizás se debe estar juzgando, el no tolera los errores, y muchos más si  provienen de él, a quien jamás lo he visto equivocarse.

Me acerco a él con gran delicadeza, y mientras lo abrazo le digo al oído:

 

>> Fracasado el que por su vanidad, sus impulsos lo ciegan.

 

El solamente giro su cabeza para mirarme con pasividad, y regreso su mirada a las lodosas aguas, para decirme:

 

> Fracasado el mundo entero que no conoce las malicias del destino, los ciegos son ellos, son su ingenuidad y el no saber vivir quienes han lacerado sus ojos. Ahora regresemos a casa, ya casi amanece.

 

Pudo contestarme con cualquiera de sus sarcasmos o egolatrismos, pero sin embargo lo ha hecho con la mayor de las frustraciones aparentando dureza y razón. En todos estos años de mi vida vampira, era la primera vez que lo veía cometer un error, y el tener que demostrar falencias ante alguien, era el peor de los castigos para él.

 

A la noche siguiente, mi enojo había disminuido pero no desaparecido, me desentiendo de todo aquello que me dice, por lo que sin ninguna complicación, el salió a caminar por el pueblo hasta que se me pase un poco el enojo, y regresar pronto para deleitarnos y emborracharnos con un exquisito vino, tratando de suavizar el mal entendido de ayer.

 

Cuando salió de la casa, me senté frente a la chimenea a proporcionarme un poco de calor, porque la noche se encontraba más fría que nunca, y empecé a recordar quién era antes de esta vida, hasta que me quede dormida nuevamente, y entre sueños largos y cortos, una pesadilla me levanto, en ella veía como Aníbal era llevado a un sanatorio por la cantidad de heridas que tenia su cuerpo, a duras penas su vida se mantenía, y cuando llegue al lugar no lo encontré por ninguna parte, tan solo me mostraron su cama vacía llena de sangre, y que si no se encontraba en ella, debía ir a buscarlo a la habitación posterior, donde acudí inmediatamente, en ella había cadáveres de quienes estuvieron enfermos, busque y busque por todos lados sin hallarlo, y con la mayor de las impotencias me desperté.

 

Que incoherente e impredecible pesadilla he tenido, me he levantado sudorosa, me restriego los ojos para despertarme mejor, y observo el reloj, son las  21:30 pm, y decido ponerme hermosa y salir en busca de Aníbal, no porque me preocupe, sino por la intriga que me ha dado el soñarlo, y sin pensarlo dos veces me dirijo a Ziren.

CAPITULO 7 "El Conde y la Condesa"

Recordábamos y nos reíamos de lo sucedido, como un par de jóvenes insensatos e irracionales que se burlaban de la travesura del momento, y mientras lo hacíamos, nos alejábamos del sendero y nos introducíamos en el bosque, para que ningún camino se atreva a guiarnos, y que la noche sea innatamente nuestra.

Por un momento, las risas y las palabras se acabaron, caminábamos cada vez con mayor energía,  hasta que de pronto, Solimán hace un giro fuerte hacia mí, y me invita a elegir el mas provocador de los bolsillos de su solapa, me fascina el juego, se de lo que se trata, y sin dejarme esperar elijo cualquiera, pues todos poseen lo mismo.

Que simpático, después de tanto tiempo aun me fascina como el te induce a sus juegos, aunque ya los conozco, pero a él le sigue pareciendo divertido. Sacando el regalito del bolsillo mas chiquito de la solapa, no pierdo tiempo en percibirlo, genial mi querido amigo, que buen opio has traído!!!.

Nos recostamos en el primer árbol que encontramos, y nos pusimos a fumar, a pensar, a cantar, y a  reír, hasta que de un momento a otro, nos dimos cuenta que estábamos algo cerca de una gran casa, que debe ser de algún aristócrata del lugar, y que en ella se festejaba algo, por la cantidad de personas bien vestidas que entraban y salían de ella.

Nos invitamos aquel lugar, estamos a su nivel, no hay noche que no nos veamos hermosos, impecables y elegantes. La fiesta se debía a la presentación ante la sociedad de la hija del dueño de la casa, por haber cumplido sus 20 años, en aquel caserón se albergaban a unas 40 personas aproximadamente, a varias familias de los niveles económicos más altos del lugar,  en conclusión, un buen lugar para aventurarnos.

Para poder entrar sin inconvenientes, nos aprovechamos del saber, que para este tipo de eventos, se envían la mayor cantidad de invitaciones, sin recordar a quien se invito, siempre y cuando haya sido a personas de altos niveles, aunque se ignore de donde sean, quienes sean, y si es mentira o no.

En la entrada nos pidieron nuestros abrigos y el sombrero de Solimán, nos preguntaron nuestros nombres y la procedencia, a lo cual respondimos: El Conde y la Condesa de Córcega, e inmediatamente nos anunciaron ante todos.

El anfitrión de la fiesta, Don Abel de Raffaulte, no se hizo esperar, nos dio la bienvenida y nos presento a su esposa, a su hija y al resto de los invitados, pero solo a los más importantes, y nos pregunto él porque de nuestra demora, que la presentación de su hija ya se había suscitado, y le respondí:

 

>> No recuerda que vinimos desde muy lejos a tan distinguida reunión?

> Claro que si, disculpen tan ilógica observación (Con la mirada y la voz llena de dudas e ignorancia).

>> No tiene porque disculparse, con tanto que preparar imagino que lo ha olvidado.

> En lo absoluto mi bella dama, pero si usted supiera lo ocupado que soy, y de todo lo que debo encargarme.

>> Me lo imagino, pero olvidémonos de esos detalles, y sigamos disfrutando de la velada.

> No faltaba más, adelante...

 

Nos acomodamos en un fino mueble que se encontraba en la sala, nos dedicamos a disfrutar, y a observar en donde podría recaer nuestra maldad.

Siento la mirada de alguien, proviene del otro lado de la sala, y es la de un joven de unos 21 años aproximadamente, que decepción, me sería una pérdida de tiempo el querer gozarlo, porque a estos jóvenes les falta demasiado por aprender, y por vivir.

Me llena de gracia el tener que seguir presenciando como aquel niño me mira tan fijamente, me coquetea, y me hace señas para salir de la casa, yo prefiero hacerme la desentendida, podría perderme alguna mejor opción por dedicarme a esta tan ingenua, en cambio Solimán ya ha encontrado que hacer, quiere la carne más fresca e importante de la noche, la hija de Abel.

Entre mis posibles diversiones tengo a este Jovencito pícaro, a un militar comprometido y a un caballero maduro de unos 43 años, me he decidido por el más tierno, pues debe aprender muchas cosas antes de su muerte, por lo que lo invito a sentarse a mi lado, desabrocho un poco mi vestido y entre conversaciones le muestro al disimulo mis senos.

Mi joven amigo se llamaba Damián, y mientras mantenía una erótica conversación con él, excitándolo con todo aquello que le hare, observaba como Solimán seducía al tesoro de la noche, le conversaba al oído y ella ingenuamente sonreía gustosa.

 

Más tarde como cosas del destino, todos los invitados se encontraban en la sala, por lo que no perdí la oportunidad de llevar a Damián  fuera de la casa, en mi camino, fue inevitable ver como Solimán besaba y acariciaba sin remordimiento a su víctima, en el tenue callejón que se encuentra justo a la salida , sin la más mínima preocupación de que alguien lo viera.

 

Afuera, nosotros nos internamos un poco en el bosque, lo arrime hacia un árbol y lo bese en la boca, en el cuello, en el pecho, mientras rozaba mi cuerpo con el de él,  y no desaproveche el tener que llevar mi mano dentro de su pantalón y acariciar su miembro, en cambio el no hacía mucho, tan solo se dejaba llevar y me penetraba con sus dedos. Cuando todo evolucionaba como se esperaba, se escucharon los gritos desgarradores de los invitados, Solimán había hecho de las suyas, lo habían sorprendido mordiendo y teniendo sexo con la chica, por lo que corrió fuera de la casa, y aprovecho la consternación de las personas que se encontraban dentro, para poder prenderles fuego.

Entre gritos y humo mi excitación se transformo en iras, por lo que me desquite con el chico, le arranque la cabeza de un solo golpe, ya que por culpas ajenas no pude culminar lo que me propuse, e inmediatamente me aleje del lugar.

CAPITULO 6 "Sarcasmos, juegos y sexo"

Quiero que la apuesta tome un giro más excitante, que aunque ya hemos ganado, no hay nada mejor que el tener que saborear las frustraciones ajenas, así que le comente a Solimán que aumentara las expectativas del juego, que incitara a nuestros "nuevos amigos" a subir el tono del mismo, que la dama del caballero que pierda un encuentro, tenga que despojarse de alguna de sus prendas.

Mi idea fue gustosa, como el más pervertido de los fetichista se deleitaría observando el cuerpo de quien más tarde seria suya, en cambio yo disfrutaría de la impotencia y frustración que le propinaríamos a Roriano, aun mas sabiendo que se cree el más imponente de los hombres.

 

Mientras Solimán recogía los dardos del mesón, les decía a los incrédulos:

 

>> Querido Roriano y Arlette, dejándonos de niñerías, que les parece si jugamos tan solo 3 encuentros, y que la dama del que pierda en cada uno de ellos, tenga que despojarse de alguna de sus prendas

 

A Roriano le pareció una magnífica idea, aunque en sus ojos denotaban inquietud, pero creo que como buen campesino  ignorante y machista que es, debía afrontar las ofensas que le diera cualquiera. Arlette en cambio aparentaba miedo, pero sus ojos demostraban seguridad, pues debe ser porque en aquel pequeño pueblo, nadie ha puesto en su lugar a este idiota.

 

Primer encuentro:

 

Solimán tan hipócritamente encarecido le cede los dardos a Roriano, pero este se los devuelve por la necesidad de no sentirse aventajado, y sin más espera mi malvado amigo da su primer lanzamiento calculado, el cual cae en el filo externo del blanco principal.

La oportunidad de Roriano llega, quien con un poco de asombro da su lanzamiento, el cual penetra justo al lado del anterior, pero con menos suerte.

Solimán con una efusiva sonrisa le pide a Arlette que se quite la bincha de su cabello, y desnudara un poco sus hombros, que desde hace horas deseaba saber cómo se veían sus rizos largos y sueltos sobre sus desnudos hombros.

 

Segundo encuentro:

 

Ha llegado el momento de disimular una perdida, Solimán hace caer su dardo unos 10 centímetros al lado de su dardo anterior, mucho más alejado, y su oponente sin poder evitar sus carcajadas hizo su veloz lanzamiento, cayendo en todo el centro.

Volvió a reírse y sin el mínimo toque de sensualidad, pidió que me despoje del broche de plata que sujetaba la parte superior de mi vestido, poniendo en evidencia el perfil de mis senos.

 

Tercer encuentro, el definitivo:

 

Solimán sin dejarse de rodeos lanzo su dardo justo encima del de Roriano, en el centro, empujándolo al piso, que intranquilidad para este, que sobresalto se dio, y con todas sus dudas sobre su espalda, dio el peor de sus lanzamientos... Ha perdido.

 

Mi perverso amigo no se dejo esperar, se acerco a Arlette y con sus propias manos desato las tiras de su pecho, y tomándola por la mano y sonriendo sarcásticamente les dijo:

 

>> Dale el último de los besos a Arlette, porque después de esta noche, será la última vez que la veas, será mía.

> Lárguense lo más pronto, no serán necesario los besos, después de que tus brazos se hayan posado en ella, no la quiero más, además me quedare aquí con la mejor de las compañías, "mi botella".

>> Como lo prefieras.

 

Sin la más mínima intención de irnos, le dimos un dinero extra al dueño del lugar, quien nos llevo hacia una mediana habitación de paredes pardas, la cual poseía un mueble al lado de la puerta, y una cama grande con un mesón de noche al lado de la ventana.

Las caricias empezaron, Solimán se acerco con la mayor de las sutilezas, empezó a recorrer su rostro con el de él, mientras la observaba, la percibía y la desnudaba, en cambio yo intervine por la espalda de ella, mientras la sentía temblar tome sus cabellos, estire su cabeza hacia atrás y con gran delicadeza empecé a besar su cuello, sus senos, su boca... Solimán y yo somos los compañeros ideales para este tipo de seducción, disfrutamos de cada cosa que nos provoque hacer, sin el más mínimo egoísmo, pero siempre sin tocarnos entre nosotros, al fin y al cabo somos amigos.

Adoro observar la desnudez, él como una pareja se acaricia y se roza, o como uno de ellos somete a la otra, como sucedía en ese momento, donde el con solo mirarla le ordenaba todo, por lo que me senté en aquel mueble, prendí un cigarro y miraba como  el tomaba sus manos y las ponía en su cuerpo, incitándole a desnudarlo, que roce su pecho, y que se inclinara hacia a él para que pueda besarlo en su abdomen y partes bajas.

Cuando me dispuse a levantarme para incorporarme a ellos, escuche las iras de Roriano quien destrozaba externamente la cabaña, que extraña excitación sentía, el de escuchar la derrota de él y ver como Solimán penetraba  a Arlette con tanta energía, por lo que seguí sentada disfrutando a mi manera.

En los gemidos y en los ojos de ella ya se podía reflejar la lujuria, que callado se lo tenía, como lo estaba disfrutando, había dejado de ser la callada damisela que aparentaba, para dejar salir lo perra que es. Sus cuerpos habían formado una sola persona, y mi excitación despertó mis salvajes instintos, los cuales ya se podían observar en Solimán, por lo que me apresure a ellos, e invadiéndola por delante tome su cuello y le propine una certera y mortal mordida, mientras el desgarraba sus senos con fuerza y pasión, las expresiones de ella eran de horror al ver su sangre como corría por su cuerpo y como caían en las sabanas.

Una vez culminado el acto sexual y mortal, salimos de aquel lugar, dejándola muerta en la cama. Que extraños seres somos, como podemos evolucionar de la excitación a nuestros instintos más salvajes y animales.

 

 

CAPITULO 5 "Fiestas y dardos"

Las 21:30 pm, fuimos a un lejano poblado conocido como Arlen, desconocido para Solimán, y muy poco para mí, hemos decidido hacernos pasar por una pareja ficticia, para hacer de la salida una noche distinta.

Sin pensarlo, el pueblo festejaba sus fiestas, nos acercamos a la plaza principal cual novios, el sutilmente abrió una silla para que yo descansara, con la verdadera intención de que pudiera verlo todo, para que pueda elegir a nuestras victimas.

Sin embargo, él se acerco a una pequeña cabaña donde se jugaba a los dardos, un juego que disfruta mucho y del cual es un campeón por las ventajosas habilidades que posee. Apropósito me quedo sola y desamparada mientras él jugaba, y de un momento a otro, un caucásico hombre de unos 55 años no dejaba de mirarme,  lo hacía como si pudiera desnudarme, sin importarle la presencia de su pareja, y fue en ese momento en que Solimán y yo nos miramos pensando lo mismo, que aquella pareja aplacaría nuestro ocio.

 

Muy educadamente Solimán se acerco aquel hombre preguntándole:

 

>> Caballero, es a mi dama quien usted observa tan detenidamente?

> Si forastero, es una mujer excitante y hermosa, podría hacerla mía sin pensarlo, y sin importarme en lo más mínimo lo que hagas.

>> Debería modular un poco sus palabras, se encuentra ante la presencia de dos bellas damas, la suya y la mía

> Me importa un carajo, las mujeres de por aquí me desean como soy, les doy lo que se merecen y aun así me buscan.

>> Caballero, quizás se deba porque está acostumbrado a tratar con mujeres ignorantes, pero no se ofenda, permítame invitarlo a un sano juego de darnos para suavizar el mal entendido que tenemos, y si usted no es muy bueno, podríamos hacerlo por diversión, sin llegar a las apuestas.

> Tu debes ser de alguna ciudad, por tu ridícula forma de hablar, y más que nada por lo ingenuo que eres, porque quienes somos hombres, jamás le huimos a las apuestas, las sabemos jugar y enfrentar.

>> Perfecto caballero, nos hemos entendido. Disculpe cual es su nombre?

> Roriano, y el tuyo?

>> Solimán

 

Me llena de gracia la ingenuidad y tranquilidad de mi amigo, como si no se tratara de él. Cuando llegamos aquella cabaña,  empezó la maldad de Solimán, quien se acerco al oído de Roriano y le dijo:

 

>> Si eres tan bueno como pregonas, apostemos a nuestras damas mi machista amigo

> Acaso estás loco, mi mujer es solamente mía, si me quieres regalar a la tuya, bien puedes hacerlo.

>> Anuncias derrota, como me va a gustar esto, acaso no dijiste que los hombres jamás le huyen a las apuestas, las saben jugar y enfrentar.

> Nadie es mejor que yo, y sobre jugar y enfrentar, pues ya tienes con quien apostar, pero espero que hayas disfrutado mucho a tu mujer, porque desde esta noche ella te va a cambiar.

>> Que se vengan los dardos entonces.

CAPITULO 3 "Recuerdos"

Mientras mantenía aquella carta en mi mano, un intenso calor inundaba mi pecho, el saber que mi viejo amigo llegaría me llenaba de emoción.

 

Sin pensar más, me encamine en busca de lo inesperado, y vaya que lo encontré.

 

Que gratificante el tener que caminar, me fascina el escuchar los crujidos de mis propios pasos al pisar el pasto, también el poder percibir el olor del bosque después de una tarde lluviosa, y sobre todo, el tener que admirar tan opulenta luna, que podía iluminar todo a su alrededor, en un cielo tan oscuro, despejado y lleno de estrellas.

 

Sin darme cuenta, y tan solo dejándome llevar por mis instintos, he llegado a una  vieja casucha, de la cual  me fluyen mil y un recuerdos, no puedo decir que en ella fui feliz, pero si puedo aclarar que viví gratos momentos.

Como podría olvidarla, tan alejada, tan sencilla, de madera, con sus grandes ventanales que parecen observar a quien la mira, pero ahora se encuentra tan fea, la carcoma y lama como la deterioran, y lo único que se mantiene es su ambiente lúgubre, el cual siempre incito a visitarla.

 

Que impulsos los míos, porque querer entrar en aquella vieja casa, sin darme cuenta era la forma más absurda de recordar mi pasado, pues en esta casa viví mis más intensas pasiones de  desmedida lujuria y erotismo.

El proveedor de esos instintos se llamaba Dimitri, era un  hombre tan intenso, extraordinario, como ningún otro haya probado o vuelto a probar, pues todo lo que a vivido y tantas mujeres en su camino, definitivamente lo habían preparado para mí.

Su mirada podría expresar dimensiones de sensaciones y palabras, el podía comprenderlo todo, por lo cual sabia mi secreto "dama vampira", lo entendía tan bien, sin ningún desagrado, pues él me amaba.

Descubrí el placer de observar su silueta en la penumbra de la habitación, y con mi mano recorrer todos aquellos caminos claros y oscuros de su cuerpo, para luego poder besarlos, sentirlos con mis labios, con mi lengua y hasta con mi propio cuerpo.

 

Pero que sabor tan amargo para este hombre, el que solamente pueda ofrecerle noches de pasión, pues alguien como yo no puede darse el lujo de enamorarse de un mortal, pues la vejez y la muerte  darían su dictamen y el final tan abrupto de esta historia.

 

Su desamor trillo en la locura, a la obsesión compulsiva, a buscar un refugio ocultándose en mi vida, empezó un juego tan loco, en el que se creía también un vampiro, un ente siniestro y místico, el cual frecuentaba todos aquellos lugares que son solo míos, hasta podía escucharlo hablar como yo.

Lo que definitivamente sobrepaso los límites de su cordura, fue el simple hecho de querer matar, me volví misericordiosa,  lo apreciaba tanto que no podía verlo como se ahogaba en su locura, y tome la devastadora idea de matarlo, acabar con su sufrimiento, tampoco podía convertirlo en alguien como yo, porque los gratos momentos que vivimos no me lo permitían, porque aunque llevo una vida tan libre y satisfactoria, debo admitir que no es vida.

 

Recuerdos... Estos son mis recuerdos, ideas que me hacen volver a vivir, tan entrañables en ocasiones; pero como pude distraer mi mente tanto tiempo, cuanto he perdido, aunque creo que nada, porque muy desbastado he dejado estos lugares mucho tiempo atrás, y por lo que puedo apreciar, ya nadie vive por acá.

 

 

 

 

 

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Para ti estimado lector:

Percíbe y deléitate con cada entrada que escriba, siéntelo tuyo, y permítete soñar con quién desees... En ocasiones no trates de entenderlos, podrías confundirte. Les doy mi mas grata bienvenida... Esto empieza. Atte. Vamp

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